Detrás de Limerencia
Un estudio pequeño.
Muy cerca de vosotros.
Somos un equipo de fotografía y vídeo de bodas. Nos conocemos bien, nos importa lo que hacemos y queremos que os sintáis acompañados desde la primera conversación.
Así os acompañamos ↓
Personas, antes que cámaras
Sabéis con quién
vais a contar.
En Limerencia todos nos conocemos. Somos pocos, cada uno aporta su experiencia y compartimos la misma manera de trabajar: con profesionalidad, cercanía e implicación en cada boda.
Al frente del estudio estoy yo. Seré vuestra referencia y, si queréis que sea quien fotografíe vuestra boda, lo acordaremos desde el principio. Para mí, esa confianza empieza mucho antes de coger la cámara.
Que podáis vivir vuestro día.
Y sentiros bien acompañados.
01 · Escuchar
Lo vuestro, a vuestra manera.
Antes de hacer fotos, queremos conoceros. Qué os gusta, qué os emociona y qué esperáis de vuestros recuerdos. Adaptamos nuestra mirada y el trabajo a lo que necesitáis, para que os reconozcáis en las imágenes.
02 · Mirar
Experiencia. Y ojos abiertos.
Llevamos mucho tiempo detrás de la cámara y seguimos aprendiendo, atentos a las tendencias y a nuevas formas de contar. Esa experiencia nos ayuda a anticiparnos; la curiosidad, a encontrar lo que hace distinta vuestra boda.
03 · Acompañar
También para echar una mano.
Estaremos atentos a vosotros y a lo que vaya pasando. Si podemos ayudaros con un imprevisto o haceros el día un poco más fácil, lo haremos, aunque en ese momento no tenga nada que ver con una cámara.
04 · Cumplir
El cuidado sigue después.
Sabemos las ganas que tendréis de verlo todo. Trabajamos con agilidad, acordamos los plazos desde el principio y los cumplimos. Vuestras fotos y vídeos os esperarán en una galería privada, para revivirlos y descargarlos a vuestro ritmo.
Ya nos conocéis. Ahora nos toca escucharos.
¿Lo hablamos
tomándonos algo?
Vosotros ponéis la historia y nosotros acercamos la carta. Elegimos un cóctel, nos contáis cómo imagináis vuestra boda y hablamos de todo: del equipo, de las ideas y del presupuesto. Las buenas mezclas empiezan con una conversación.
Vente a la barra. La primera conversación la invitamos nosotros ↗
Y si una mezcla os sabe a poco, hay cócteles más potentes esperando en la carta.